¿Tienes la costumbre de tomar un vaso de leche por la mañana? Seguro que alguna vez te has preguntado: ¿es buena?, ¿es mala?, ¿tiene sentido tomarla?
Los lácteos son uno de los temas más controvertidos que podemos encontrar en el mundo de la nutrición. Están aquellos que afirman que los humanos somos los únicos animales que toman leche después de la lactancia y que, por ello, no deberíamos tomarlos porque nuestro cuerpo no está preparado; y están los que defienden la necesidad de consumir lácteos para nuestra salud ósea y nuestro correcto crecimiento y desarrollo.
No todo es blanco o negro.
La leche
La leche es un alimento muy nutritivo. Contiene proteínas de calidad, grasas saludables, calcio, vitamina D, vitamina B12 y otros micronutrientes. Sin embargo, estos nutrientes pueden obtenerse de otras fuentes, es decir, NO es un alimento imprescindible.
Leche entera, semidesnatada y desnatada
La gran diferencia entre los tres tipos de leche es su contenido en grasa. Por un lado, la leche entera tiene 3,8g de grasa por cada 100g, la semidesnatada tiene 1,6g, y la desnatada 0,2g.
Lejos de lo que la población suele pensar, la leche entera (no la desnatada) parece favorecer el control del peso al aportar grasas saludables y mayor saciedad. Al contener más cantidad de grasa, tendremos menos apetito después de consumirla, en cambio, con la desnatada no.
El yogur natural
Otro de los lácteos por excelencia es el yogur. El yogur aporta proteínas de alto valor biológico y de alta digestibilidad, grasa saludable, hidratos de carbono, y vitaminas y minerales, especialmente calcio y fósforo. Pero si no se elige bien, de nada vale. La población hace un consumo muy abusivo de yogures azucarados, con sabores… pero estos no son yogures de verdad.
Los ingredientes de un yogur real son: leche (entera, semidesnatada, desnatada o en polvo) y fermentos lácticos.
Una de las mayores quejas de los yogures es su sabor. Nos hemos acostumbrado a tomar yogures de sabores y nuestro umbral de sabor está muy alto, por lo que cuando probamos un yogur natural, este nos sabe agrio. Pero educar al paladar es sencillo. Si queremos que nuestro yogur sepa a fruta, es tan fácil como trocearla, y si queremos que tenga virutas de chocolate le añadimos una onza de chocolate puro (mínimo 75% pureza).
¿Entonces que hacemos con los lácteos? Si decides no tomarlos, no te preocupes por ninguna carencia si tu alimentación es rica en vegetales variados y te mantienes activo. El calcio no solo está en la leche o el queso.
Si lo que quieres es consumirlos, elige de manera saludable: yogures naturales, queso, leche entera o semidesnatada… Elige los que mejor te sienten y más te gusten.